Julio Iglesias en el medio de la polémicas y complicaciones judiciales para el cantante que conquistó Latinoamérica tras las denuncias por abuso sexual de dos exempleadas. Toda la investigación en Secretos Verdaderos.
JULIO IGLESIAS: TODA LA INVESTIGACIÓN Y MATERIAL EXCLUSIVO
Durante la emisión del programa que conduce Luis Ventura se dio a conocer el testimonio de Vaitiaré Bandera, expareja del artista, quien en 2010 había denunciado presuntas situaciones de abuso, control y consumo de drogas. La información fue presentada en el marco de un repaso por episodios del pasado que volvieron a cobrar relevancia a raíz de las acusaciones recientes.
"Pregunta por mí mismo. Si alguien te hace eso, eres adulta, ¿no?", dijo la expareja en una entrevista.
Además, en el ciclo nocturno volvieron a poner al aire los testimonios de Rebeca y Laura, las denunciantes. La primera de ellas describió abusos físicos y verbales sin consentimiento. “Me usaba casi todas las noches. Me sentía como un objeto, como una esclava ”, declaró en diálogo con elDiario.es y Univision. También afirmó que en reiteradas oportunidades había otra empleada presente, con un rol jerárquico superior.
Por su parte, Laura —nombre ficticio utilizado en la investigación— describió situaciones de contacto físico no consentido que, según su testimonio, ocurrieron en distintos espacios abiertos de la residencia. “Estábamos en la playa y él se acercaba y me tocaba los pezones”, relató, y señaló que un episodio de características similares también se habría producido en la piscina de la villa ubicada en Punta Cana.
La denunciante explicó que el lugar, que en un primer momento le resultó “una casa de ensueño”, con el paso del tiempo se convirtió en un ámbito hostil, marcado por discusiones constantes y reacciones de enojo cuando algo no se ajustaba a los deseos del artista. En ese marco, lo definió como “una persona muy controladora” que ejercía su poder “a través del miedo”.
Según los relatos difundidos, ese control se manifestaba de múltiples maneras. Las exempleadas mencionaron amenazas de despido, recordatorios permanentes sobre el supuesto privilegio de trabajar allí y una vigilancia estricta sobre aspectos cotidianos de sus vidas. De acuerdo a lo expuesto, las conductas incluían desde el control de la alimentación hasta preguntas de carácter íntimo y la imposición de normas rígidas sobre su comportamiento.
En tanto, Rebeca calificó las residencias como “la casita del terror” y describió su experiencia como “un drama, una cosa horrible”. La investigación indicó que en la propiedad de Punta Cana convivían alrededor de diez empleadas domésticas y que, según un documento fechado en agosto de 2023, el número total de trabajadores vinculados al entorno del artista llegó a ser de 16 personas.
Por último, la denunciante aseguró que el control también alcanzaba el uso del teléfono celular. “Yo no dejaba el móvil con nada visible porque sabía que él lo iba a hacer”, explicó, al detallar que debía ocultar mensajes y fotografías, ya que dentro de la villa estaba prohibido tomar imágenes.
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