El Congreso argentino discute un proyecto presentado por el diputado Julio Cobos que propone modificar el uso horario del país durante los meses de invierno. La iniciativa, que ya cuenta con media sanción en Diputados y será tratada próximamente en el Senado, plantea atrasar una hora los relojes entre abril y agosto, para luego volver al horario actual entre septiembre y marzo. El objetivo principal es aprovechar mejor las horas de luz natural y reducir el consumo energético.
Debate en Argentina por el cambio de huso horario: ¿cómo nos afectaría?
La propuesta ha desatado un debate a nivel político y social, especialmente sobre sus posibles efectos en la salud de la población. Expertos han advertido que el cambio de horario podría afectar los ritmos biológicos y el ciclo de sueño. El neurólogo Alejandro Anderson explicó que nuestro cuerpo se regula con la luz solar y que empezar la jornada sin la luz natural podría impactar negativamente en la atención, la memoria y el estado de ánimo, además de causar insomnio. Un cambio dos veces al año podría dificultar la adaptación del organismo.
El impacto del proyecto sería diferente según la región. Mientras en la Ciudad de Buenos Aires se aprovecharían más horas de luz en la mañana, las provincias del oeste, como Mendoza, podrían enfrentar mayores problemas de adaptación debido a sus horarios de amanecer. Anderson destacó que "para las provincias pegadas a la cordillera es más difícil adaptarse".