Un árbitro fue brutalmente agredido por jugadores y padres durante un partido de menores en la Liga Rosarina, lo que reaviva el debate sobre la violencia en el fútbol infantil y juvenil argentino.
BRUTAL AGRESIÓN A UN ÁRBITRO DE FÚTBOL
Según relató Aguirre, todo comenzó cuando los futbolistas del club local reclamaron airadamente decisiones arbitrales tras perder el encuentro. La situación escaló rápidamente: "Me empezaron a empujar a mí".
El árbitro denunció que las hostilidades verbales habían comenzado incluso antes del inicio del partido, con un clima tenso generado principalmente por los padres. "Los chicos siguen a los padres siempre", lamentó Aguirre, quien también confirmó haber realizado la denuncia correspondiente ante Fiscalía. Sin embargo, señaló que solo pudo identificar a los menores involucrados, ya que no tenía datos sobre los adultos agresores.
Aguirre manifestó su decisión de dejar la actividad arbitral debido al temor por su seguridad y la falta de garantías: "Yo por culpa de estos violentos no puedo dirigir más".
El caso pone nuevamente en foco la problemática recurrente de violencia en ligas juveniles argentinas y plantea interrogantes sobre las sanciones efectivas para evitar nuevos episodios.