En A la tarde, Adabel Guerrero abrió su corazón y habló sobre los desafíos que enfrentó desde chica. Su padre se fue a los Estados Unidos cuando era niña, mientras que su madre luchaba contra el alcoholismo.
ADABEL GUERRERO, UNA HISTORIA DE AUSENCIAS Y RESILIENCIA
"Era una infancia muy complicada que yo, comparando con otras amiguitas, me daba cuenta de que no era lo normal", expresó. La danza fue su refugio: desde los ocho años se dedicó intensamente a esta disciplina, llegando a formar parte del ballet de Iñaki Urlezaga en La Plata durante su adolescencia.
La artista también habló sobre el impacto de la psicología en su vida: "No todo el mundo va a bailar para resignificarse, pero la psicología sí es algo que está al alcance de todo el mundo".
Tras perder a su madre a los 17 años y distanciarse de un hermano con problemas graves de adicción y conducta, Adabel intentó reconstruir el vínculo con su padre para que su hija Lola tuviera un abuelo presente. Sin embargo, reconoció que "el amor se construye a través de los años y de compartir cosas", por lo cual decidió priorizar el bienestar emocional propio y de su hija.
Por último, Guerrero destacó la importancia del trabajo personal y la terapia para romper patrones familiares negativos. Formó una familia ensamblada junto a su pareja desde hace 18 años e incluso mantiene una relación cercana con la exesposa de él. "No es suerte, es mucho trabajo", afirmó sobre haber logrado vínculos sanos.