sábado 14 de octubre de 2017
#SecretosVerdaderos

Gilda y el fin de un mito: la verdadera historia detrás de "No es mi despedida"

Durante años se creyó que la cantante predijo de algún modo su trágica muerte en esa canción. Sin embargo, el programa de Ventura mostró a las verdaderas "dueñas" del tema y reveló su nombre original.

En lo que podría considerarse una continuidad del primer informe entregado hace una semana, Secretos Verdaderos entregó hoy un segundo informe que volvió a abrir el debate sobre los mitos y las verdades de la vida de Gilda. En este caso, no obstante, fue más allá: sacó a la luz un dato nunca revelado sobre "No es mi despedida", una canción a la que hasta ahora era consideraba como un mensaje de la cantante en el que presuntamente anunciaba su muerte.

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Un viaje que Gilda realizó a Bolivia en 1996, en pleno auge de su carrera, fue el punto de partida de esta historia. Allí, durante una gira, conoció en una conferencia de prensa a dos fans que por entonces eran dos adolescentes de 15 y 19 años: Shomara Clement Calderón y Juana González. Con ambas, casi como si fuera mágico, entabló una relación que rápidamente se convirtió en una fuerte amistad.

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Durante siete días, Gilda se mantuvo tan cerca de Shomara y Juanita, que en la despedida las tres lloraron sin consuelo. Y es por esa razón que, en su regreso a Buenos Aires, luego de intercambiar varias cartas, la cantante les cuenta a ambas que estaba componiendo una canción en honor a ellas. "No me olvides", era el nombre de esa nueva obra, que en su primera estrofa señala "no llores, por favor, no llores", en alusión a aquella última vez que las tres amigas se vieron.

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Hasta este momento, de la canción que hoy se conoce como "No es mi despedida" se decía que había quedado grabada en un cassette que Toti Giménez, señalado como presunta pareja de Gilda, rescató tras el trágico accidente que terminó con la vida de la cantante. Inclusive, en un testimonio rescatado por Secretos, el propio Toti se refiere al origen de la canción y hasta cuenta las diversas versiones al respecto, mencionado y desechando la posibilidad de la dedicatoria a las amigas bolivianas.

No obstante, a partir de la prueba que representa la propia carta y los testimonios de Shomara y Juanita, queda claro cuál fue la verdadera historia, una verdad que se mantuvo oculta durante más de dos décadas.

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