jueves 26 de julio de 2018
#PlanetaAmerica

La rápida reacción de un chofer salvó la vida de un niño

Juan Ortega detuvo el colectivo, tomó al menor en brazos y corriendo lo llevó hasta un centro médico. "Temía lo peor. Los ojos y la lengua se le habían ido para atrás", le dijo a UNO.

Juan Ortega (27) conducía un colectivo del Grupo 5 como todos los días. La jornada era especial porque habían empezado las clases luego del receso de invierno y la cantidad de pasajeros había incrementado.

Eran las 17.30 del lunes cuando transitaba por calle San Juan y dobló hacia el este por Alem, en Mendoza capital. De repente, una mamá que venía sentada en el primer asiento con su hijo comenzó a gritar.

Ella pensaba que el menor venía durmiendo, hasta que notó que no reaccionaba ni respiraba. Fue ahí cuando este chofer decidió dejar todo y dedicarse a auxiliar a este chico de unos 7 u 8 años ante los desesperados gritos de la mamá y la preocupación del resto de los pasajeros.

"Cuando llegué a calle Rioja me paré, fui adonde estaba el nene y vi que estaba con los ojos y la lengua para atrás, y los labios morados. Encima el nene casi se le cae a la madre de los nervios que tenía. Entonces lo que hice fue tomarlo en brazos, porque no había nadie que hiciera primeros auxilios y yo tampoco me iba a poner a hacerlos arriba del micro. Encima todos gritaban. Temía lo peor, que se me muriera ahí arriba", relató Juan sobre cómo se fueron sucediendo los hechos.

Afortunadamente se detuvo cerca de un centro médico y además estaba enfrente el Hospital Central. "Lo bajé por la puerta de adelante, lo puse boca abajo para que la lengua no se le fuera para atrás, me lo llevé corriendo por la vereda y me metí en Asistir, fue lo primero que se me ocurrió. Ahí nomás salió un médico de una de las habitaciones, lo asistieron y a los cinco minutos reaccionó", contó sobre esos minutos de nerviosismo y preocupación para la mamá y este chofer, que también agradeció la colaboración de los pasajeros, que se quedaron en el colectivo cuidándole sus pertenencias y aguardando por su regreso.

El menor quedó en observación y Juan no ha podido volver a tomar contacto con la madre, ya que en el apuro se pasaron los datos, pero no ha logrado comunicarse, ya que aparentemente hay un problema con el teléfono de la mujer.

"Yo tengo chicos, así que pensaba en ellos", contó Juan, que es padre de Ignacio Valentín, de 7, y Luz Amparo, de 3.

"Toda la gente ahí en Asistir me aplaudía, lo mismo cuando volví al colectivo. Todos me agradecían lo que había hecho. Mis compañeros también me felicitaron", contó Juan, mientras se preparaba para subir al colectivo y realizar el recorrido que habitualmente hace.

Si bien no ha tenido otro episodio similiar, la semana anterior Juan había tenido otro gesto que tuvo su recompensa. "Devolví un celular y la señora me trajo licores para agradecerme. Todavía no terminaba de pagar el teléfono", contó feliz por estas dos acciones que le tocaron vivir en pocos días, sobre todo por la que tuvo con el menor.

Primeros auxilios. Los choferes de colectivos tienen cursos de primeros auxilios para actuar ante cualquier eventualidad y por si les toca asistir a algún pasajero. En este caso, Juan Ortega optó por ir a un centro médico que estaba a escasos metros.

¿Te lo perdiste? Encontrá todo lo que pasó en América