jueves 19 de julio de 2018
#PlanetaAmerica

Intriga y sexo rodean la historia de la joven acusada de ser espía rusa

La presunta agente encubierta del Kremlin utilizó su pasión por las armas para entablar lazos con la Asociación del Rifle e influyentes políticos.

Una aficionada a las armas de fuego, sospechosa de ser una agente encubierta rusa, probablemente estuvo en contacto con agentes del Kremlin mientras vivía en Estados Unidos, indicaron ayer los fiscales en documentos presentados en la corte en los que también se le acusa de recurrir a ofertas sexuales y prácticas engañosas para forjar lazos influyentes. Maria Butina, de 29 años, fue observada por el FBI mientras cenaba en privado con un diplomático ruso sospechoso de ser un agente de inteligencia encubierto, pocas semanas antes de que el diplomático abandonara Estados Unidos en marzo. Butina tenía los datos de varias personas, que, según los investigadores, eran empleados de los Servicios Federales de Seguridad de Rusia (FSB), la agencia de inteligencia sucesora de la KGB.

Los señalamientos, contenidos en documentos entregados en la corte y dirigidos a persuadir al juez de que mantenga a Butina bajo custodia, se agregan al retrato de una mujer rusa que, según el Departamento de Justicia, trabajó subrepticiamente para establecer canales de comunicación con el Kremlin e infiltrarse en organizaciones políticas estadounidenses, incluida la conservadora Asociación Nacional del Rifle, y recopilar información de inteligencia para un alto funcionario ruso a quien daba parte. Los fiscales también alegan que tuvo una relación personal con un agente político estadounidense y que ofreció relaciones sexuales a otra persona a cambio de un puesto en una organización con intereses especiales. Los documentos no mencionan el nombre de los individuos ni de la organización.

La joven estudiante de Ciencias Políticas que se instaló a EEUU en agosto de 2016, espera un juicio bajo cargos de conspiración y de actuar como agente extranjero no registrado para Rusia. Un juez ordenó ayer que Butina permanezca en prisión mientras avanza el caso. Debido a sus lazos con la agencia de inteligencia rusa, los fiscales afirmaron que la acusada constituye un "riesgo extremo" de huir de Estados Unidos, donde ha vivido con una visa estudiantil.

Butina fue detenida el fin de semana por indicios de que planeaba dejar el lugar donde vivía y posiblemente el país. El contrato de alquiler de su departamento caduca este mes, todas sus pertenencias ya estaban empacadas cuando fue arrestada y había solicitado una visa que le permitiera viajar hacia y desde Estados Unidos. Sus relaciones personales "a excepción de aquellas personas de Estados Unidos que ella intentó explotar y engañar" están en Rusia, se lee el expediente. "El temor de que Butina se dé a la fuga crece si se tienen en cuenta sus conexiones con agentes de inteligencia rusa", dijo la fiscalía. Los fiscales indicaron que Butina era considerada una agente encubierta por un funcionario ruso con quien ella estaba en contacto. Señalan mensajes de texto en que el funcionario ruso la compara con Anna Chapman, una mujer rusa que fue acusada de ser espía y arrestada en 2010, y luego deportada como parte de un canje de prisioneros. En marzo del 2017, al surgir artículos en la prensa sobre Butina, el funcionario ruso escribió: "¿Ya empezaron a pedirte autógrafos? Eres hasta mejor que Anna Chapman. Ella sale en las fotos con pistolas de juguete, pero las tuyas son de verdad", según los documentos. Las autoridades no identificaron al funcionario ruso, pero los detalles contenidos en el legajo concuerdan con la descripción de Alexander Torshin, un ex legislador que actualmente trabaja en el Banco Central de Rusia.

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