miércoles 05 de septiembre de 2018
#Involucrados

Pasó de buscar monedas en teléfonos públicos a trabajar en el Banco Mundial

Martín De Simone era un niño cuando su familia quedó sin sustento en el 2001. El esfuerzo y algo de suerte le cambió la vida. En "Involucrados" hablamos con él y nos contó su historia.

Es un niño, tiene diez años. En lugar de estar jugando al fútbol con sus amigos, se encuentra recorriendo las calles, revisando cada teléfono público por si alguna moneda quedó olvidada. Es el año 2001, su nombre es Martín De Simone, vive en Avellaneda en la provincia de Buenos Aires y su padre se ha quedado sin trabajo durante la crisis.

Es un hombre, tiene 27 años. Está en la puerta del Banco Mundial en Washington en Estados Unidos. Obtuvo una beca en la Universidad de Princeton en Nueva Jersey. Es el año 2018, su nombre es Martín De Simone. Ya no recorre las calles buscando monedas en los teléfonos públicos.

La crisis del 2001 cambio rotundamente la vida de Martín. Su papá era vendedor de autos y era el único sustento de su familia, integrada por la madre y sus tres hijos, entre ellos, el protagonista de la historia.

Pero ese año negro de la historia argentina se llevó puesta a toda la familia. El padre se quedó sin trabajo. Cuando Martín tenía 11 años su madre murió y durante la secundaria, el pequeño se fue a vivir con sus tíos.

"Éramos una familia de clase media baja, yo era el más chico de tres hermanos", recuerda Martín. "Mi papá se quedó sin trabajo, mi mamá era ama de casa, fueron años de desafíos muy grandes. La crisis nos impactó bastante", explicó al "Involucrados".

La entrevista completa a Martín De Simone en "Involucrados"

Embed


"Yo aprendí el valor de la comunidad, uno podía pensar que estaba solo pero tampoco hay que olvidarse de la gente que nos ayudó. Había personas de mi colegio que nos traía bolsas de comida. En un momento nos habían cortado la luz y de repente volvió y era porque ellos la habían pagado. La comunidad nos dio un apoyo muy grande en un momento de crisis", afirma.

A Martín, gracias a sus méritos le otorgaron una beca en la secundaria. Lo mismo ocurrió a la hora de ingresar a la Universidad. A cambio, debía trabajar la mitad del tiempo en la institución y le daban alojamiento y comida pero él debía mantener un buen desempeño. Después de cuatro años se recibió con honores y un promedio superior al 9.

Una vez terminada la carrera, Martín comenzó a trabajar en el Gobierno y después de varios años, consiguió una beca en la Universidad de Princeton. Eso fue hace dos años, hasta que consiguió una oportunidad de trabajo en el Banco Mundial.

"Algo que siempre tuve la suerte dentro de la situación trágica, fue que nunca tuve que dejar la escuela, muchos chicos no tienen esa posibilidad", explicó y analizó que antes de la crisis del 2001, su familia no era pobre: "Eso nos dio una base de apoyo pero muchos chicos nacen en la pobreza y no tienen esa posibilidad".


Fuente

¿Te lo perdiste? Encontrá todo lo que pasó en América