martes 02 de junio de 2015
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Un Forrest Gump pero en la vida real

Forrest Gump, el célebre personaje interpretado por Tom Hanks, estuvo corriendo durante 3 años, 2 meses, 14 días y 16 horas.
"Sin ningún motivo decidí salir a correr un poco y sin ningún motivo seguí corriendo. No podían creer que alguien pudiera correr tanto sin ningún motivo especial", decía en la cinta dirigida por Robert Zemeckis. Y, como todo argumento, Forrest explicaba: "Tenía ganas de correr".
Inspirado en esa película, su favorita, Barclay Oudersluys, un recién graduado en ingeniería nucelar en la Universidad de Michigan, se puso las zapatillas y se mandó a correr para recrear una de las rutas que recorrió Forrest Gump.
No es una locura, pero se le parece: 5.150 kilómetros en 100 días sin parar de hacer eso que ahora llaman "running". Oudersluys, que inició su aventura el 9 de mayo en San Francisco, quiere atravesar todo Estados Unidos hasta llegar a Maine el 16 de agosto tras cruzar 15 estados.
El jovem va narrando en Twitter su aventura (a la que llama proyecto Gamp, en honor al personaje de la película) y colgando fotos:
 
Pero, a diferencia de Forrest Gump, Barclay sí corre por algo. Quiere ayudar a luchar contra la pobreza y con esta larguísima maratón está recaudando dinero. Su objetivo es donar 10 mil dólares a la fundación Steps, una organización que "lucha contra la pobreza en todo el mundo mediante la mejora de la salud".
"¿Y qué mejor manera hay de promover la vida sana que correr?", se pregunta el joven, que por ahora sólo suma la mitad de su objetivo. La fundación, por ejemplo, acaba de construir un pozo en Mozambique y renovó una clínica de maternidad en Senegal con el fin de mejorar la vida de algunos de los más pobres del mundo.
Barclay corre cerca de 50 kilómetros todos los días y quema unas 6.000 calorías cada jornada. Un esfuerzo tremendo, pero él confía en llegar a la meta. Su truco, explica, es correr a ritmo de entrenamiento (1,609 kilómetros en 9 minutos), y no al que normalmente emplea en competición (una milla en 7 minutos), para no forzar y poder recuperarse más rápido para volver a empezar al día siguiente. Y dice que come básicamente arroz, pan, pescado y pasta.
"Me he entrenado corriendo mucho. Cuatro días por semana, me levantaba y salía a correr 15 millas (algo más de 24 kilómetros) y dos de esos días volvía a recorrer 5 millas más (8 kilómetros) por la tarde. Otros dos días a la semana hacía sólo seis millas (cerca de 10 kilómetros) por la mañana. Y el séptimo día no corría nada, pero montaba en bicicleta", explica el joven a El Huffington Post mientras atraviesa el estado de Arizona.
En realidad, su preparación comenzó en 2013, cuando completó sus dos primeros maratones. Admite que hasta ahora ha pasado algunos momentos delicados, sobre todo debido a la elevación del terreno, y recuerda que lo peor fue cuando llegó a Flagstaff, en Arizona, y tuvo que subir 7.000 pies (2.133 metros).
"Me cansé enseguida", lamenta. Pero prefiere quedarse con lo más positivo que le está aportando la experiencia. "Lo mejor es ver el diferente paisaje. Desde las grandes ciudades hasta los desiertos, los bosques, las montañas... ¡Y eso que no llevo ni un cuarto del camino!", celebra.
También la compañía le anima. Barclay no está haciendo su enorme carrera en solitario, sino que su amiga Carly Lasagna conduce junto a él una furgoneta en la que duermen los dos y llevan la comida y las bebidas. Por delante tiene un reto casi tan grande como llegar a la meta: que Tom Hanks apoye el proyecto. Barclay espera que el actor tenga un gesto con él. "Eso sería genial", desea.
Si, como decía Forrest Gump, la vida es como una caja de bombones, Barclay está disfrutando de cada bocado... e intentando que los demás también lo hagan.
Fuente: The Huffington Post 

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