jueves 15 de octubre de 2015
Insultos y agresiones

Un control de alcoholemia terminó en escándalo y denuncias

En la plaza principal, inspectores municipales y policías dieron cuenta ante la Justicia de que el dueño de un boliche los amenazó. Hasta el Concejo Deliberante trató el episodio.

Por Enrique Pfaab
pfaab.enrique@diariouno.net.ar
Lo que comenzó con un control de alcoholemia de rutina terminó siendo una cuestión de Estado para la Municipalidad de San Martín. Un inspector de la comuna fue amenazado el domingo a la madrugada por el responsable de un boliche bailable del centro de la ciudad del Este mendocino. El episodio derivó en una denuncia penal, donde cuatro policías oficiaron de testigos de lo ocurrido. Los compañeros del denunciante presentaron una nota formal al responsable del área para que se extremen las medidas de seguridad y ayer el Concejo Deliberante se reunió para analizar el caso.

Fue a las 2 de la madrugada del último domingo, en Balcarce 200, y los hechos se sucedieron en la plaza departamental y en la vereda opuesta, donde funciona un boliche que está habilitado desde 2004, bajo resolución 32.660 de ese año. 

“Desde que yo soy responsable del área, hace ya un año, no habíamos tenido inconvenientes en ese lugar y sólo se les han realizado algunas recomendaciones a los responsables, pero nada fuera de lo común”, dijo el abogado Gustavo Innocente, titular de la Inspección General de la Comuna.

El inspector municipal Walter del Corral, acompañado por los policías Juan Giménez (oficial inspector a cargo), Claudio Páez, Javier Muñoz y Roque Sosa se disponían a realizar un control de alcoholemia a los grupos de jóvenes en estaban en la plaza. “Es una práctica normal, que está dentro de nuestras funciones”, dijo Innocente.

Justo frente a la puerta del boliche y sobre la vereda izquierda, en un lugar prohibido, estaba estacionado un auto particular. 

El inspector y los uniformados se bajaron del móvil y también hicieron sonar la sirena para que el dueño del auto, que no se veía en las cercanías, lo retirara de allí.

El conflicto comenzó en ese instante. Del boliche no salió el conductor, sino uno de los que figuran como responsables del establecimiento y, sin preámbulos, se dirigió hacia el inspector municipal y comenzó a insultarlo, según consta en la denuncia penal y en el acta municipal que se labró después.

“El comerciante comenzó a agredir verbalmente al inspector y a amenazarlo. Después le pegó un golpe al móvil policial y volvió a ingresar al local”, contó Innocente, quien aclaró que “los inspectores tienen la directiva expresa de evitar enfrentamientos”.

A pesar de no haber logrado que el auto fuera retirado de allí, el inspector Del Corral y los cuatro policías, decidieron continuar con el objetivo original, que era controlar el consumo de alcohol en la plaza.

Pero el enojado dueño del boliche, volvió a la carga un par de minutos después. “Se acercó otra vez al inspector, volvió a agredirlo verbalmente y esta vez lo amenazó de muerte, a pesar de que estaba acompañado por los policías”, relató el titular de Inspección General.

Ante lo tenso de la situación, y bajo la recomendación de evitar conflictos mayores, el inspector y los cuatro policías se retiraron y se dirigieron hasta la Comisaría 12ª. Allí, en la sede de la Unidad Fiscal, Del Corral radicó la denuncia ante la Justicia, que quedó configurada según la constancia legal como “amenazas simples” y no se ordenó tomar ninguna medida inmediata.

En esa denuncia quedó asentado el rango y el nombre de cada uno de los policías que observaron el incidente y que se ofrecieron como testigos para certificar la veracidad de los dichos del denunciante.

“No se estaba realizando una inspección a ese boliche. Ya se había realizado un control el viernes anterior y no hubo nada que pudiera hacer suponer el enojo del dueño del lugar”, dijo el funcionario municipal.

Además, Innocente indicó que “es política municipal tratar de colaborar con los comerciantes y ayudarlos a que sus negocios funcionen dentro de las reglamentaciones. No ponemos trabas, por el contrario, intentamos que puedan trabajar sin inconvenientes. La mayoría está muy bien predispuesta, pero algunos, los menos, tienen este tipo de actitudes”.

Innocente también contó que “trabajamos con el apoyo de la policía porque hemos sufrido varios ataques. Incluso uno de nuestros vehículos fue atacado a balazos cierta vez”.

Ayer el episodio fue tratado en una reunión convocada por el Concejo Deliberante, en la que participaron el propio Innocente, los ediles y jefes de la policía con jurisdicción en la zona para intervenir.

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