sábado 10 de octubre de 2015
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Quiosco de Mendoza lleva 7 años sin que nadie lo atienda y funciona bien

Está en el Instituto Tecnológico Universitario, en Alvear. Los clientes retiran la mercadería, dejan el dinero y si esnecesario, se dan el vuelto. La clave es la honestidad.

Montar un negocio y depender de la buena voluntad de los clientes para que compren, paguen y tomen de la caja el vuelto justo ellos mismos porque no hay encargados de la atención al público o cobradores, dejó de ser un sueño que navega por la mente de algún idealista. En la sede mendocina del Instituto Tecnológico Universitario lo llevaron a la práctica.

El quiosco autogestionable del ITU abrió sus puertas siete años atrás y desde su origen, nunca tuvo una persona que lo atienda.

Para que el negocio funcione, permita generar recursos para reponer la mercadería y deje un mínimo margen de ganancia está sustentado sobre dos aspectos fundamentales de las relaciones humanas: la confianza y la honestidad. 

La prueba ha sido sorteada con tal éxito con el correr del tiempo que los directivos de la institución educativa están a un paso de avanzar en un proyecto similar, pero esta vez con una impresora autogestionable (ver aparte).

“Es una cuestión de confianza y responsabilidad. Pasamos muchas horas en la institución cursando y todos necesitamos alguna merienda en un momento. Entonces este sistema hasta nos permite que sea más económico que ir a comprar a otro lugar”, comentaron Julieta Lucero (18), Alexis Soria (20) y Andrés Alarcón (24)..

Los tres estudiantes de la carrera de Gestión de Empresas con orientación en desarrollos agropecuarios forman parte del grupo de 17 alumnos que van turnándose para gestionar el quiosco. Son los encargados de abrir y cerrar, reponer la mercadería, realizar los pedidos semanales y efectuar el arqueo de caja al final de la jornada. El resto depende exclusivamente de los clientes.

“Dejamos una lista con los precios, la persona compra y anota en una planilla lo que se llevó, deja la plata en la caja y se da el vuelto si es necesario. Por lo general, nunca falta dinero y cuando ocurre, es muy poco.También ha pasado que sobró plata. Es porque se olvidan de anotar o no se fijan que cambiaron los precios, pero no va más allá de eso. Cada uno sabe lo que hace. Es una cuestión de conciencia”, insistieron los estudiantes.

El quiosco autogestionable tiene dos facetas bien marcadas, la principal y extendida a todo el alumnado es la práctica de los valores, y en segunda instancia una más personalizada: la responsabilidad.

Cada ingresante a primer año recibe una pequeña capacitación por parte de los directivos y de los estudiantes de segundo año. Le explican cuál es la función del quiosco y cómo debe ser el manejo del negocio. A partir de allí, cada uno elige si forma parte del sistema que lo administra o sólo es un cliente.

“Esa especie de capacitación es muy buena porque, además, genera una interrelación entre primero y segundo año desde el inicio del cursado, no es como en otras universidades en que nadie se conoce, acá es un trabajo en equipo”, contaron Julieta, Alexis y Andrés.

Idea rivadaviense

El quiosco autogestionable no es un invento alvearense. El ejemplo lo tomaron del ITU de Rivadavia y en 2009 lo pusieron en funcionamiento en Alvear. “Es una forma de poner en practica la honestidad, responsabilidad y trabajo en conjunto. Además, hilando fino hasta se practican aspectos que ven en las materias como manejos de stock y caja entre otros”, dijo Walter López, director del ITU con sede en General Alvear.

El sostenimiento del quiosco a lo largo de siete años hizo que las autoridades educativas tengan en vista una nueva iniciativa bajo el mismo sistema. En pocos días más depositarán una vez más la confianza en los estudiantes para que manejen una impresora.

“La intención es ponerles a disposición una impresora para que impriman todos sus trabajos y ellos serán los encargados de pagar por cada copia que hagan igual que el quiosco y, por supuesto, tienen que manejarla, lo que implica decir cuánto va costar una impresión o por cantidad, juntar el dinero para reponer las resmas de papel y comprar el tóner. La responsabilidad es de ellos y estoy seguro que lo pueden hacer”, comentó el director.

Por Gonzalo Villatoro-villatoro.gonzalo@diariouno.net.ar

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