jueves 21 de mayo de 2015
Solidaridad

Sol y Arte, otro puente de esperanza

Bettina viajó para entrevistar a Ernesto Altamirano, el fundador de esta Asociación que a través de la música y la danza, busca integrar a chicos con discapacidad.

La institución encuentra entre sus mentores al destacado folklorista y docente de música Ernesto “Negro” Altamirano y a su hija Gabriela, profesora de danzas folklóricas. Nació en el año 2002, por iniciativa de un grupo de padres, cuando Altamirano se jubiló de su actividad docente en ARENI. Los padres de los jóvenes empezaron a buscarlo para que les enseñara a tocar instrumentos. Después se sumó Gabriela enseñando danzas. 


La tarea, por demás loable,  que realiza la institución, tiene como finalidad insertar a los jóvenes con discapacidad en la sociedad, a través del arte. En el caso del ballet ha participado en dos oportunidades en el Pre Cosquín de la provincia de Córdoba, lo que permitió que se abrieran algunas puertas y los convocaran a diferentes actuaciones y festivales. 


Sol y Arte básicamente trabaja con discapacidad intelectual, retraso madurativo, personas con síndrome de down y otros síndromes. 
Gabriela Altamirano explica que a diferencia de otras instituciones, este centro de educación artística prioriza la parte artística y tiene como complemento la parte pedagógica  o de alfabetización; se da esa parte como apoyo escolar. Hay alumnos que a la mañana también van a la escuela especial donde hacen toda la parte escolar y por la tarde, en contraturno, van a Sol y Arte para hacer otro tipo de actividades como teatro, danzas folklóricas, expresión corporal, gimnasia, música, artes visuales, artesanías, que son actividades no tan estructuradas.


“Esto surge por la necesidad de que los chicos tengan en qué ocupar su tiempo libre. Casi no hay actividades en las que puedan participar, salvo en la parte deportiva, que es lo más accesible a ellos, como escuelitas de fútbol o gimnasios, Yo estuve averiguando y las escuelas de danzas o conservatorios de música, por ejemplo, generalmente no tienen la posibilidad de integrar a los niños con discapacidad” explica la docente.
Los jóvenes tienen una participación activa en diferentes expresiones artísticas. Algunos forman parte del ballet folklórico que sale de gira. El sábado de la semana pasada, estuvieron actuando en El Festival de la Chicha, en La Caldera (Salta). También tienen un grupo de teatro, con el que participan en diferentes presentaciones. En una oportunidad estuvieron en la Fiesta Provincial de Teatro.


La docente lamenta que todavía se sigue en nuestra sociedad con la dichosa y eterna “participación especial” y descartan la posibilidad de que los chicos puedan competir, pese a que están en condiciones de hacerlo. “A nuestra sociedad le falta comprender todavía que pueden hacer muchas cosas. Hoy se habla mucho del acceso al arte, pero está tomado como que las personas con discapacidad puedan presenciar espectáculos. Nosotros dimos un pasito más y hacemos que sean protagonistas; partícipes activos de su arte. El arte es un derecho inalienable de cualquier persona” dice.
 

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