miércoles 07 de enero de 2015
policiales

Ni siquiera con un perro adiestrado pudo detener a un ex preso golpeador

El hombre estaba pegándole a su mujer cuando intervino un policía con un can. Logró arrojarlo al piso, lo tenía de cara al suelo, pero zafó en un abrir y cerrar de ojos.

Catherina Gibilaro
cgibilaro@diariouno.net.ar

Un episodio bochornoso fue protagonizado ayer por un efectivo policial en la terminal de ómnibus, cuando se le escapó un sujeto que estaba pegándole a una mujer. Fue luego de que lo hubiera alcanzado con un perro adiestrado y logrado retenerlo contra el piso apoyando su borceguí en la espalda tras hacerlo caer.

Todo se desarrolló a las 17, en presencia de muchos taxistas –allí es su parada– y varias personas.

Los gritos amenazantes de un hombre hacia la que sería su pareja crearon preocupación, ya que a ellos se sumaron trompadas en todo el cuerpo –principalmente en la cara– mientras ella no se cansaba de pedirle que la dejara ir.

Lejos de hacerlo, él le recriminaba abiertamente por un hecho de infidelidad: “Mientras estuve en el penal no fuiste capaz de llevarme ni siquiera un sánguche”. El ataque físico no cesaba y le exigía en medio de insultos, que le diera todo el dinero que llevaba encima.

La gente comenzó a acercarse ante semejante situación y una periodista de Diario UNO, quien circunstancialmente se hallaba en el lugar, lo encaró diciéndole: “No sigás golpeándola porque terminás preso”.

A lo que respondió con total desparpajo: “Qué me importa si yo salí ayer del penal”, e inmediatamente se abalanzó sobre la mujer insultándola y prosiguió con los golpes. Mientras se hacían llamados de alerta al 911, apareció un efectivo policial –prestaría servicio en el destacamento de la terminal–, quien sujetando fuertemente por la correa a un perro ovejero belga, adiestrado, fue hacia el sujeto y logró arrojarlo al piso mientras le colocaba un pie sobre la espalda y lo mantenía de cara al suelo.

Hasta aquí el procedimiento marchaba sobre rieles y con el beneplácito de muchas personas que ya se habían agolpado para ver cómo lo estaba deteniendo. Pero la euforia por ver a un golpeador en manos de la policía  duró muy poco. Quizás segundos. Y esto porque el delincuente empezó a llamara los gritos a su mujer, quien abandonaba rápidamente el lugar. Entonces, no encontró idea mejor que la de hacerlo mismo, como si no estuviera en condiciones de inferioridad pese a que estaba en el suelo bajo la mirada vigilante del policía y del perro. Esto evidentemente no le hizo mella y en un abrir y cerrar de ojos zafó y empezó a correr a gran velocidad rumbo a calle Alberdi, al norte, ante la mirada atónita de la gente. Posiblemente porque el efectivo era robusto no podía darle alcance, pero tampoco soltó al perro para que sí lo hiciera a pesar de los pedidos que se le hacían en ese sentido. Los rostros de quienes observaron todo esto se ensombrecieron porque vieron esfumarse la ilusión de que un golpeador y ex presidiario regresara tras las rejas.

Escandaloso
Varia s personas se congregaron para ver cómo iban a detener al sujeto, pero la alegría duró poco, ya que este emprendió la huida por calle Alberdi y desapareció en medio del tránsito.
Fuera de estado. El efectivo, si bien emprendió una carrera detrás del fugitivo, tenía dificultad para correr pero tampoco soltó al animal para que este, que está perfectamente adiestrado, pudiera darle alcance.

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