domingo 04 de enero de 2015
mendoza

Los ferroviarios que hicieron historia

La huelga de 1917 tuvo un saldo fatal de tres muertos. Ahora una placa en el cementerio de Las Heras los recuerda

Rubén Lloveras
Especial para Diario UNO

En setiembre de 1917 una huelga ferroviaria terminó en una brutal represión con el saldo fatal de tres muertos: Adela Montaña, Josefina Barbiani de Gómez y Miguel López. Aquel acontecimiento que conmovió a toda la comunidad mendocina de entonces fue recordado hace poco por representantes de gremios ferroviarios, familiares y autoridades. El acto fue en el cementerio de Las Heras, donde quedó grabada para siempre en la tumba donde descansan los restos de los tres trabajadores asesinados, la siguiente frase: “El personal del Ferrocarril rinde homenaje a las víctimas caídas en la huelga ferroviaria de 1917”.

La huelga
En setiembre de 1917, los empleados del ferrocarril Buenos Aires al Pacífico comenzaron una huelga contra las concesionarias para reclamar mejoras en las condiciones laborales y salariales.

Las extenuantes jornadas de trabajo sumadas a la pobreza de los salarios llevaron a los dirigentes gremiales a organizar una marcha de protesta, que se inició en Necochea y Belgrano, de la ciudad de Mendoza, donde estaba ubicado el local de La Fraternidad, organizadora de la movilización, y finalizaría en Belgrano y Colón, donde estaba la estación de pasajeros del Trasandino.

La manifestación que llevaba al frente mujeres y niños fue interceptada por un escuadrón del Ejército comandado por el capitán Torres, quien dio la voz de alto. Los manifestantes la desoyeron e intentaron continuar. Esto enardeció al militar, quien ordenó inmediatamente: “¡Apunten y fuego!”. La balacera fue terrible y dejó incontables heridos, algunos de gravedad. Cayeron muertas Adela Montaña y Josefina Barbiani de Gómez, mientras el foguista Miguel López murió el 30 de setiembre por las heridas.

Las portadas de los diarios de Mendoza con las cruentas imágenes mostraron la barbarie. Se podía apreciar el cuerpo inerte de Josefina boca abajo y abrazando una Bandera Argentina y el de Adela, boca arriba.

Las culpas recayeron inmediatamente sobre el administrador de Buenos Aires al Pacífico, Mariani, y llegaron las acusaciones hasta el gobernador de Mendoza Francisco Álvarez.

Pero tiempo después, nadie fue acusado y todo lo tapó el polvo del tiempo.

Adela Montaña era madre soltera y dejó huérfana a una hija de 9 años, Josefina Barbiani estaba embarazada de 7 meses y Miguel López era soltero y ocupaba el cargo de foguista.

En el Senado de la Nación se estaba discutiendo, por entonces, una ley para reglamentar el trabajo ferroviario, para legislar importantes conquistas sociales para los trabajadores del riel, pero corría un serio riesgo de no ser aprobada porque la oposición mantenía la postura de defender las concesiones ferroviarias, que en su mayoría eran inglesas.

Se produjeron lamentables hechos con heridos graves y muertos en las distintas provincias. Por aquel entonces había más de 120.000 ferroviarios y casi el 60% estaba sindicalizado.

Luego de la represión, entraron en huelga, a modo de repudio y protesta los telegrafistas, los empleados de las empresas que abastecían la energía eléctrica, los tranviarios, etcétera.

Mendoza prácticamente quedó aislada del resto del país y se produjo un gran desabastecimiento de los productos mínimos para la subsistencia de la población.

El acto
El objetivo del acto fue rescatar de las sombras de la historia los nombres de los compañeros para que sus identidades no se pierdan y a la vez, homenajear su memoria. Los organizadores reivindicaron el pensamiento y las acciones de aquellos que lucharon por los derechos que hoy gozamos, conquistas por las que dieron sus vidas. También hicieron hincapié en que dos de las víctimas fueron mujeres que no dudaron en ponerse al frente de la lucha.

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