miércoles 09 de marzo de 2016
emotiva charla

Julieta Bal: "A mi viejo le dediqué millones de horas de diván"

La actriz habló de la buena relación que ahora tiene con su padre. Santiago Bal, en diálogo con "Ciudad GótiK" por Radio La Red, aseguró que sus tres hijos "me están haciendo una buena persona".  

Los años cierran las cicatrices y la comprensión borra los egos. Luego de varios años de enfretamiento, Santiago Bal está encontrando un poco de paz en la relación con sus hijos. 

Así lo confirmó su hija Julieta, con quien estuvo distanciado mucho tiempo. "A mi viejo le dediqué millones de horas de diván", manifestó la actriz en Desayuno Americano.  

Por su parte, papá Santiago habló con Jorge Rial en "Ciudad GótiK" por Radio La Red AM 910 y se refirió a las versiones que circularon de una fuerte pelea de su hijo Federico con Barbie Vélez.

"Esa cosa fue espantosa, muy fea, no se lo merece de ninguna manera. Hay versiones de gente que no toma recaudos en este tipo de cosas. Me enteré de todo pero una vez que se corre la bola es muy difícil pararla. De cualquier modo, nadie lo creyó. El que lo conoce sabe quién es Federico", expresó.

"Cuando lo veo trabajar es como si me viera a mí o la madre. Hace 26 años que empezó con nosotros. Para él hoy en día es común estar en un escenario. Está cómodo, se siente bien y la gente lo quiere", destacó de Federico.

"Con Carmen hablamos hace tres días y estaba llorosa, no estoy permanentemente con ella y me cuesta contenerla. Lo de ella, por su temperamento, es mucho más demostrativo. Como van a decir una cosa así de tu hijo, más sabiendo que no es así", agregó sobre el tema.

Y sobre Nazarena Vélez contó: "No tengo confianza, nos vimos una vez de casualidad en el Bailando y nos saludamos. No opino y menos de los demás".

Sobre el reencuentro con su hija Julieta después de tanta distancia contó: "Cuando la vi venir me quedé duro, blanco, no me lo esperaba. Vino con la mamá Silvia, que me dijo la verdad: vinimos más que nada porque nos dijo Carmen. Creyeron que no tenía para mucho más. Me dijo la verdad. Cada vez que veo esa reptición también me veo mal. Es como un anciano enfermo que camina como puede para abrazar a su hijo. En ese momento me vieron mal y por eso le pidieron que me vengan a ver".

"Estos tres hijos me están haciendo una buena persona. Me doy cuenta, estoy cada día mejor", cerró emocionado.

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