domingo 04 de enero de 2015
afondo

Infidelidad, un juego que lastima

La infidelidad es romper el pacto, el pacto de exclusividad. Hay un muy alto porcentaje de las parejas que establece ese pacto, es decir, no va a haber terceros y eso se basa en la confianza

Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com

La infidelidad es romper el pacto, el pacto de exclusividad. Hay un muy alto porcentaje de las parejas que establece ese pacto, es decir, no va a haber terceros y eso se basa en la confianza, y la infidelidad es una herida en la confianza, la infidelidad es el pegamento afectivo de cualquier pareja, o sea que si no hay confianza, no hay vínculo.

¿Por qué la infidelidad es dolorosa y muchas veces traumática?
La infidelidad es dolorosa para todos los integrantes activos y pasivos, tanto como para el que no la comete, como para el que sí, porque está basado en la mentira y en el quiebre de ese pacto que se tardó años en construir, pero que en minutos se ha destruido.

¿Después de una infidelidad siempre se termina conociendo a la infidelidad?
La infidelidad en general sale a la luz porque la persona deja evidencias en muchos casos, como llegadas tarde, cambio o preocupación en la ropa, en el peso, irritabilidad, no hablar de ciertas personas, evitar las relaciones sexuales o mucha vida sexual, hay indicadores que la mujer, siendo más perceptiva, comienza a notar. Entonces, la persona infiel comienza a ejecutar pequeños cambios que quien conoce su accionar nota y son cambios llamativos, como por ejemplo, volver al gimnasio, comprarse ropa, llevarle flores a su pareja cuando antes no lo hacía.

Cuando hay infidelidad en la pareja, la mejora o la destruye, pero nunca vuelve a quedar como antes. Es decir, cuando la infidelidad sale a la luz, genera un quiebre muy grande, hay una etapa de “turbulencia” afectiva enorme y la pareja muchas veces se tiene que replantear no el perdón, sino si va a reconstruir la confianza, si ambos tienen ganas y deseos de reconstruir el vínculo.

Por eso, no sólo tiene que haber perdón, sino una reconstrucción del mundo de la confianza porque no alcanza con el perdón. Siempre la infidelidad tiene que ver con una fisura, cuando la pareja no logra construir algo, muchas veces se busca construirlo con un tercero, con un amante.

Obviamente que eso no justifica nada, pero le da su explicación, es decir, que hay algo que la pareja no ha logrado construir. En general, los motivos de la infidelidad son la pérdida del amor romántico: la pareja entra en la monotonía, en el aburrimiento, en el tedio, en la rutina y se busca –por lo general, el varón– diversión y variabilidad sexual. Es decir, el hombre no lo ve como algo tan grave y por ese motivo, le es más fácil, porque él lo ve como una “simple relación sexual”. En la mujer, en cambio, suele pasar por otro lado la infidelidad: por ser deseada, por ser valorada, por ser reconocida, por ser mirada. O sea, por tratar de reconstruir el vínculo afectivo o el vínculo de intimidad.

El punto más importante es saber si la pareja quiere reconstruir el vínculo: si la infidelidad es ocasional o si es estructural.

Por ejemplo, si se busca una amante estable, el varón hace el “combo completo” por así decirlo, porque tiene a una y a la otra. Muy diferente es el mujeriego compulsivo que necesita reafirmar su masculinidad constantemente, el hombre que reacciona así lo hace desde su omnipotencia, él puede “con todas” y por ese motivo puede llevarlo a la acción y busca “trofeos” para reasegurar su inseguridad. En ese caso, suele no sólo llevarlo a la acción, sino que también lo cuenta y lo exagera.

¿La infidelidad se da más entre personas que se conocen o entre extraños?
Según los norteamericanos, el 85% de las infidelidades se cometen con amigos o compañeros de trabajo, o sea, que no se da tan frecuentemente engañar con alguien que no conocemos. Por lo general, es más frecuente que la infidelidad se cometa con un amigo de ambos.

Todos los seres humanos tenemos las mismas necesidades: sentirnos queridos, amados y tener intimidad. Cuando uno de estos factores me falta, lo voy a suplantar con otras cosas, como el trabajo, “cazar mujeres u hombres”, utilizar drogas, jugar compulsivamente. Mientras más tapo mi carencia de esos afectos, cada vez me alejo más de la posibilidad de sanarla.

Por eso, tenemos que ser sinceros y preguntarnos qué nos está pasando, qué necesitamos, no pasar factura ni engañar, sino plantearnos el problema y construir de a dos.

¿Se puede evitar la infidelidad?
Si hablamos desde el punto de vista biológico, el varón busca variedad, en cambio la mujer busca ser cuidada y ser protegida, ella y su descendencia, repito: en el plano biológico, pero no somos seres únicamente biológicos, somos seres espirituales, somos seres culturales. Cuando el compromiso es más grande que la tentación y la pareja establece fidelidad y respeto mutuo, la pareja va construyendo.

El punto es cuando en la pareja uno de los dos descuida su intimidad y expone su vida, y así se produce un alejamiento, porque uno necesita tener intimidad en algún lugar, entonces comienza el alejamiento y aparece un tercero. Ese tercero, al salir a la luz, dinamita la pareja y esta deja de ser igual o se reconstruye si pasa ese proceso. Pero si no, se quiebra el vínculo de forma permanente.

Otra variable es cuando el varón asfixia, controla, cela y la mujer es sumisa. Un día esa mujer, como ya no soporta esa situación, mete a un tercero en la pareja y desde ese momento la relación nunca va a ser igual. A estas parejas las llamamos “inestablemente estables”. Ellos están mal, pero no tan mal como para separarse, pero no tan bien como para arreglarse, entonces el tercero “dinamita”.

Otra variable, llamada la “contra venganza” es en la que uno engaña y el otro le pasa factura, entonces se establece una pareja en la cual ella ahora –en el caso de ser la mujer la engañada– pasa a ser la mala, la que establece la carga punitiva y él va a ser la víctima, y ella le va a recordar constantemente lo que hizo.

El terapeuta John Gottman estudió algo muy interesante: ¿qué hacen las parejas para ser felices? Y lo primero que descubrió es que estas parejas utilizan el humor, son parejas divertidas. El humor mejora el vínculo en la pareja.

Se apoyan mutuamente en sus proyectos, son investigadores privados de la propia conducta, evalúan sus reacciones y no las trasladan a su pareja, toman el pulso afectivo diariamente, es decir, generan espacios de cariño donde se encuentran y pueden compartir.

Por último, descubrió que, al pelear, las parejas que se agreden y se humillan van camino a la separación; pero las que disciernen y dialogan sobre lo que les molestó o afectó y buscan una solución son parejas que perduran en el tiempo.

El machismo es un generador de infidelidad, como dice el doctor Kusnetzoff. El macho necesita conquistar, demostrar, contar, pero no puede sanarse desde ese lugar, sino viendo qué es lo que le está faltando.

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