jueves 08 de enero de 2015
mendoza

Este "Falopa" sí deja las calles

Los promotores ambientales del Guaymallén Ecológico dejaron sus carretas para ser destruidas. Sólo uno donó el caballo, llamado Falopa, los otros lo tendrán como mascota.

Por Gonzalo Conti
conti.gonalzalo@diariouno.net.ar

“Se les hace difícil desprenderse, hay historias de vida detrás”, explica Jennifer Ibarra, de la Fundación Cullunche, sobre la donación de uno de los caballos inscriptos en el programa Guaymallén Ecológico. Falopa dejará de caminar las calles y comenzará a tener una vida mejor en una caballeriza, donde será cuidado por dos futuras veterinarias.

La iniciativa, tiene el objetivo de eliminar la tracción a sangre (TAC) del municipio. Para eso, se convocó e instruyó a carreteleros y se les entregó una motocarga a cambio de sus carretas. Además, se les dio la opción de dar al animal en adopción o de mantenerlo bajo estrictas condiciones.

Por el momento, sólo uno de los once ex carreteleros (ahora recuperadores urbanos) que adhirieron al programa municipal decidió donar el animal, mientras los otros diez lo conservarán como mascota. El caballo, de nombre Falopa, no circulará más por las calles, ya que fue adoptado por dos jóvenes estudiantes de veterinaria.

Carlos Carrasco, de 44 años, era el dueño de Falopa, y dejó un mensaje cargado de melancolía, pero lleno de ilusión. “Es un momento triste, pero lo hago porque quiero que quien fue mi compañero tenga una vida mejor”.

Desde hoy, el animal empezará una rutina totalmente diferente y sin dudas, más saludable. Fue entregado en adopción y vivirá en una caballeriza en Chacras de Coria, donde se encargarán de cuidarlo.

“Amamos los caballos, tenemos fanatismo por ellos. Queremos ayudarlos y darles una vida más agradable”, aseguró Milagros Pons (23) que, junto con Julieta Falcón (23) adoptaron a Falopa.

Las dos jóvenes cursan el cuarto año de veterinaria en la Universidad Juan Agustín Maza. Allí tienen como profesora a la titular de la Fundación Cullunche, quien les comentó de la posibilidad.

“Tomamos muy bien esta iniciativa y estuvimos trabajando, dándoles a los carreteleros atención sanitaria, educación y explicándoles cómo se cuidan los animales”, comentó Ibarra.

Además, informó que hay otras 15 personas anotadas para adoptar. “Les cuesta desprenderse, son sus mascotas y compañeros de trabajo, por eso sólo uno lo donó”.

A los caballos que no sean entregados se les colocará un micro chip para llevar un control de todos los que fueron dados de baja. La idea es que no sean alquilados ni se vuelvan a usar para trabajar.

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