miércoles 27 de mayo de 2015
Robo a la pasión

Escándalo en FIFA: tres argentinos implicados

Son empresarios  y se desempeñan en el área de marketing deportivo de la FIFA. Entre los imputados también aparece el extitular de la Conmebol, el paraguayo Nicolás Leoz, amigo del fallecido Julio Grondona.

El escándalo desatado en la FIFA por una denuncia y detención de altos dirigentes tiene su pata Argentina. Los empresarios  Alejandro Burzaco,  Hugo y Mariano Jinkis aparecen implicados en la  causa que investiga la justicia de los Estados Unidos por presuntos actos de corrupción en el organismo que preside Joseph Blatter.
En la investigación, llevada a cabo por la Oficina del Fiscal Federal para el Distrito Este del Estado de Nueva York, están imputados nueve directivos de la máxima entidad del fútbol mundial y otros cinco empleados de ese organismo.
En el marco de esa causa, las autoridades suizas cumplieron con el pedido de sus pares norteamericanos y detuvieron en un lujoso hotel de Zurich a siete importantes dirigentes de la FIFA, entre ellos al uruguayo Eugenio Figueredo, vicepresidente de Comnebol y de la FIFA.
Los otros detenidos son Eduardo Li (presidente de la Federación costarricense y funcionario de la FIFA), José Maria Marin (miembro ejecutivo de la CONMEBOL por Brasil), Julio Rocha (ex presidente de la Federación nicaragüense y funcionario de la FIFA.), Costas Takkas (ex secretario general de la Federación de Islas Caimán), Jeffrey Webb (presidente de la CONCACAF y vice de la FIFA) y Rafael Esquivel (vicepresidente de la Conmebol y presidente de la federación venezolana).
Además, entre los imputados está el paraguayo Nicolás Leoz, vice de la FIFA y ex presidente de la Conmebol, cargo que ocupó durante 27 años, desde 1986 hasta 2013.
Burzaco, presidente de Torneos y Competencias, y los hermanos Jinkis, titulares de Full Play, se desempeñan en el área de marketing deportivo de la FIFA. La lista de imputados la completan Jack Warner (CONCACAF), José Margulies (Valente Corp. y Somerton Ltd) y Aaron Davidson (Traffic Sports EE.UU. Inc, la otra empresa con derechos de transmisión de partidos).
Las acusaciones contra los imputados se relacionan con supuestos casos de corrupción en el curso de las dos últimas décadas y que tendrían que ver con las atribuciones de sedes para los Mundiales, los derechos de comercialización y televisión por los cuales habrían incurrido en delitos como fraude, estafa y lavado de dinero.
La FIFA emitió rápidamente un comunicado en el que sostiene que recibe muy bien "las acciones que pueden ayudar a erradicar cualquier irregularidad en el fútbol" y celebra que se investigue "con energía por el bien" del deporte, aunque en el escrito se omitió que los detenidos son altos dirigentes de esa entidad.

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