lunes 05 de enero de 2015
economia

El peor año del mercado inmobiliario en las últimas 3 décadas fue el 2014

En baja: la situación seguiría igual al menos durante el primer semestre de este año. Las posibilidades de recuperación están atadas a la suerte del cepo cambiario. Las PASO podrían marcar una bisagra en el ánimo de los inversores.

El mercado inmobiliario argentino cerró en 2014 el “peor” de los últimos 30 años de actividad y prevé continuar así al menos durante el primer semestre de 2015, con posibilidades de recuperación atadas a la suerte del cepo cambiario.

Así lo advirtió el presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Roberto Arévalo, en una entrevista con NA, en la cual advirtió que el sector atraviesa una “grave crisis” y confió en que las elecciones primarias (PASO) del 9 de agosto próximo podrían ser una “bisagra” para la confianza de los inversores.

“Las PASO podrían generar un aliento de esperanza, pero no estamos seguros de que el mercado se va a destrabar. Esta crisis lleva tres años, es aguda, y el sector no se va a recuperar en uno o dos meses. El nombre de quien va a conducir los destinos del país desde 2015 será clave”, dijo el empresario.

El vicepresidente de la Cámara, Javier López, explicó que como el mercado se mueve por expectativas, los ojos están puestos en los cambios que se puedan producir en la política económica a partir de 2016: “Si hoy levantaran el cepo, esto no remonta, no hay confianza ni buenas expectativas”, señaló.

“Los inversores están esperando a ver si hay un cambio de política económica que logre controlar a la inflación, que es el origen de todos los males de la economía”, indicó.

Arévalo sostuvo que el primer semestre “será igual o peor” que el 2014 debido a la incertidumbre electoral y a la expectativas económicas negativas que hay en gran parte de los inversores, aunque una vez que se conozca “el nombre” de quien sería el nuevo Presidente y cuando ya se tomen “tres o cuatro medidas”, el mercado podría reactivarse.

“Nuestras expectativas están puestas en 2016”, dijo el empresario inmobiliario y resaltó que “la gente apuesta a esa bocanada de aire que pueda dar otro nombre y a partir de enero de 2016, seguramente, las decisiones que pueda tomar para devolver la confianza”, señaló.

El descalabro del sector comenzó a mediados de 2012, ocho meses después de que el gobierno de Cristina Kirchner impusiera el denominado “cepo cambiario” e intentara pesificar la compra y venta de inmuebles, lo que en la práctica jamás ocurrió y las operaciones se siguen efectuando en dólares.

Los últimos datos publicados por el Colegio de Escribanos porteño indica que la compraventa llegó a 3.125 en octubre, un número que es 11,35% inferior al mismo mes de 2013 y está muy por debajo de las entre 6.000 y 8.000 operaciones registradas por mes en 2009, 2010 o 2011, antes del cepo; en la Provincia, la baja es del 20%.

Otro fenómeno que evidencia la crisis es que por primera vez desde 2001, los valores de departamentos de dos ambientes en la Capital mostraron una baja de hasta el 9 % debido a la retracción de ventas.

Arévalo explicó a esta agencia que el segmento más golpeado fue el de los departamentos usados cuyos dueños se negaron a bajar el precio y realizar operaciones que no sean en dólares, dado que algunos desarrollos inmobiliarios nuevos comenzaron a aceptar pesos a los compradores.

“Ocurrió que los propietarios no convalidaban las bajas de precios, porque la mayoría no vende de urgencia sino porque quiere volver a comprar, quizás una propiedad más grande, más nueva o en otro barrio”, señaló el experto, marcando una clara diferencia con 2001, otro año crítico, en el que los propietarios sí estaban endeudados.

Así, el inversor se retiró del mercado por no poder conseguir dólares debido al cepo y la oferta también se fue del escenario en función de que no estaba dispuesta a convalidar los precios decrecientes.

“Esa parálisis del mercado se fue agravando por todo el contexto económico y la falta de confianza, la incertidumbre, las reglas del juego poco claras, marcos jurídicos inexistentes. Y prevemos que al menos el primer semestre de 2015 será igual de crítico”, apuntó Arévalo.

El Cedin
La presidenta Cristina Kirchner relanzó en agosto pasado el Certificado de Depósito para Inversión (Cedin) para impulsar al sector tras el fracaso en su primera etapa, y el instrumento se está mostrando más dinámico, pero no ha logrado ser determinante y reactivar al sector. “Ahora está un poco más dinámico, pero no reactiva al mercado”, dijo Arévalo a NA.

Ahora se alquila solamente para cubrir los costos fijos
La renegociación de contratos de alquiler de locales comerciales comenzó a mostrar una veta casi desconocida en los últimos años: sus dueños prefieren perder ante la inflación antes que quedarse sin inquilinos.
Así lo explicó en diálogo con NA el vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Javier López, quien consideró alarmante la caída de ventas y alquileres en el segmento residencial, pero también en el comercial, tanto en locales como en oficinas.

“La inflación es el origen de todos los males. Pero los dueños de locales y viviendas no pueden arrastrar la suba general de precios a los alquileres, porque si lo intentaran no podrían alquilarle a nadie”, aseguró.

Los propietarios comenzaron a aceptar tasas de ajuste del 15, 18 ó 20 % anual, cuando el Índice de Precios al Consumidor del Indec arrojó una inflación anual de entre 15 % para 2014 y las consultoras la estimaron entre 30 y 40 %.

López contó, por ejemplo, que el alquiler de una oficina de 300 metros cuadrados en la esquina de Florida y Tucumán, en pleno centro porteño, tiene un costo de $18.500 mientras que los gastos de mantenimiento que abona el dueño son de $14.000.

“Ese local podría cobrar un alquiler más alto para tener una rentabilidad mejor, pero sus dueños me dicen que prefieren tenerlo alquilado para cubrir gastos fijos de expensas ordinarias antes que tenerlo vacío y signifique un déficit mensual”, explicó.

López dijo que lo mismo está ocurriendo en menor medida en los alquileres de casas y departamentos para residencia, dado que muchas gente ha decidido postergar la mudanza por la incertidumbre económica, y el mercado se resintió por la caída de la demanda.

La cantidad de locales comerciales cerrados y en alquiler se duplicó en 2014 en la ciudad de Buenos Aires respecto de la misma época de 2013, en medio de una fuerte baja del consumo por la caída de la economía.

Según un relevamiento realizado recientemente por la Cámara Argentina de Comercio (CAC), el aumento en la cantidad de locales vacíos ascendió al 117% respecto del mismo mes del año pasado, cuando se habían detectado 130 locales sin actividad en la misma zona relevada.

Unos 282 locales sin actividad comercial fueron detectados en las áreas relevadas, lo que representó un aumento del 2% respecto de la anterior medición, que fue realizada en octubre pasado.

►2016 es el año en que los analistas están visualizando un cambio de tendencia. El descalabro del sector comenzó en 2012 con el cepo cambiario.

►"Las PASO podrían generar un aliento de esperanza, pero no estamos seguros de que el mercado se va a destrabar” (Roberto Arévalo, titular de la Cámara Inmobiliaria Argentina -CIA-)

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