domingo 04 de enero de 2015
afondo

Desdoblar, un sosegate a la denostada lista sábana

Independentismo municipal. Un grupo de intendentes del PJ permitirá la votación con mayor carácter federal desde 1983

Por Andrés Gabrielli

Definición exacta. Dice el diccionario que desdoblar es “formar dos objetos distintos, que en otras ocasiones, estaban pegados”.

Gracias a este mecanismo, lícito y aceptable de la política, por primera vez desde el retorno de la democracia, la infausta lista sábana tendrá un sosegate. Lista sábana, en las elecciones generales, degrada el componente federal de nuestro sistema republicano porque la atracción que ejercen desde arriba las candidaturas presidenciales suele ser determinante.

Especulaciones individuales aparte, habrá ahora un interés fuertemente local en el extenso calendario electoral del año que comienza. Y no será precisamente gracias a la iniciativa del gobernador, sino de un puñado de intendentes.

Intendentes de las tres fuerzas políticas en las comunas: peronismo, radicalismo y Partido Demócrata.

Habrá, necesariamente, una mirada mucho más fina de los vecinos sobre los postulantes.

Habrá más espíritu federal este 2015.

Peronistas a la ofensiva
De los tres partidos que adelantarán los comicios municipales, aquellos que menos sorpresa han causado son los radicales y los gansos.

Tanto Capital como San Carlos lo que hicieron fue ratificar una conducta que venían ejercitando. Han permanecido fieles a sí mismas ambas intendencias, comandadas hoy por Rodolfo Suárez y Jorge Difonso.

El gran golpe lo dieron los caciques peronistas que se desembarazaron del yugo que venía ejerciendo la Casa Rosada, acentuado y comprimido durante los últimos siete años.

No fue un acto desafiante de rebeldía, no fue una demostración de personalidad como la que le planteó Pilo Bordón a Menem a fines de los ochenta (nadie tiene tanta envergadura hoy en el PJ mendocino).

Fue una decisión meramente práctica. De supervivencia, si se quiere. Y con un resto de amor propio.

“Estamos hartos de jugar a la defensiva, viendo pasivamente cómo nos derrotan en una elección tras otra”, dicen sus cabecillas. “Queremos, de una buena vez, pasar a la ofensiva, salir a ganar”.

Frenar el tsunami
Se entiende el reclamo desdoblador. Porque el rosario de caídas no para de hilvanarse: se perdió, por amplio margen, en las primarias abiertas de 2013 y luego, en las legislativas (Del Caño, del FIT, fue la estrella emergente); se perdió en los comicios desdoblados de Capital (Senetiner, del PRO, fue esta vez la aparición rutilante) y San Carlos de 2014; se perdió en la UNCuyo (con el rector Daniel Pizzi como héroe).

La máquina perdedora seguirá llenando la canasta de pepinos, según se estima, a comienzos de este año, puesto que el radicalismo es amplio favorito en Capital y Difonso defiende su feudo en San Carlos.
Y estudian el adelantamiento las tres comunas radicales del Este.

El colmo para un partido que está en el Gobierno. Algo debían hacer para detener la ola negativa.

De ahí salió el impulso desdoblador (el 12 de abril las primarias y el 14 de junio las generales) que fomentaron Félix desde San Rafael y Bermejo desde Maipú, propuesta que fue rápidamente comprada por Miranda desde Las Heras y por Lobos desde Guaymallén, además de los jefes comunales de Luján, Tupungato y Malargüe.

Un dique contra el tsunami.

Y una línea de referencia que asciende desde el vice Carlos Ciurca hacia el presidenciable Daniel Scioli.

¿Por qué algunos sí y otros no?
Entender las causas de esta decisión táctica respecto de los comicios lleva a entender lo que está sucediendo dentro del PJ mendocino.

Es clave, aquí, la figura de Juan Carlos Mazzón, pues el legendario Chueco es, desde hace años, el hombre que mueve los hilos desde el corazón del poder allá en Buenos Aires, donde atiende Dios.

La tropa que responde directamente a Mazzón es el denominado grupo azul. Crujió. Sus intendentes se movieron por separado. Para sintetizarlo, dos capangas, dos poderosos: Bermejo lideró el adelantamiento, en cambio el sanmartiniano Giménez lideró el apareamiento clásico con la Provincia y con la Nación.

Conclusión: Mazzón, que viene tejiendo en todo el país a favor de las elecciones unificadas, habría entendido las razones de Bermejo y compañía. Así lo afirman desde el sector: “El Chueco no nos ha empujado en ninguna dirección. Nos dio libertad de acción”, juran.

Es que los desdobladores necesitan reforzar las defensas de sus refugios, minimizar riesgos, hacer valer su cacicazgo, sacarse de encima la amenaza del factor Cobos y agigantar las contradicciones de sus antagonistas radicales.

Giménez, en cambio, necesita tiempo. Sobre todo para que terminen de ordenarse los números de la Comuna hacia mediados de año.

¿Y Paco?, se preguntan. ¿Por qué el gobernador, que respeta la decisión de los desdobladores, decidió continuar atado al calendario nacional?

Se los dijo él públicamente a todos: un gobernador sin reelección ya de por sí tiene escaso poder a esta altura. Si, encima, los comicios se resolviesen en junio, todo habría terminado, tempranamente. “Mejor me voy a mi casa, en ese caso”.

Queda una última duda a resolver, hoy por hoy: ¿será neutral Pérez en el proceso interno para resolver las distintas postulaciones? ¿O irá poniendo candidatos propios en cada departamento y en la carrera por la gobernación?

¿Jugará de árbitro o se calzará la camiseta del paquismo, exponiéndose a un alto riesgo personal?

El final de la película está por verse.

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