lunes 05 de enero de 2015
tecnologia

Creó un kit eléctrico para ahorrar hasta 30% de nafta

Emprendedor. Leonardo Valente lidera un proyecto que podría ser adaptable a los 11 millones de autos que circulan en el país y reducir en un tercio las emisiones contaminantes. Es oriundo de Bahía Blanca.

Convertir cualquier auto que circula por la Argentina en híbrido para ahorrar hasta 30% del combustible podría ser una realidad a partir de 2016. Ello gracias a un dispositivo ideado por un joven emprendedor de Bahía Blanca, Leonardo Valente. Este emprendedor ganó el concurso de tecnología innovadora ImpacTec 2, organizado por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, gracias a su proyecto SocialPOS, una plataforma que busca incluir comercios barriales al sistema de tarjetas que se utilizada para el pago de planes sociales.

Esa distinción le permitió acceder a una beca para asistir a la Singularity University, un campus para innovadores que tiene la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) en Silicon Valley, en Estados Unidos. Allí, junto a otros emprendedores latinoamericanos ideó un proyecto que podría ser adaptable a los 11 millones de autos que circulan por la Argentina y reducir en un tercio las emisiones contaminantes: una apuesta no tan ambiciosa como pragmática y posible.

–¿En qué consiste la iniciativa?
– Es la posibilidad de agregarle un kit eléctrico a cualquier auto chico o mediano que ya circula por el país impulsado sólo con combustibles líquidos. Esto ahorra consumo de naftas o gasoil, reduce las emisiones contaminantes y al usuario le abarata los costos de traslado.

– ¿Cómo funciona el kit?
–Los motores son pequeños y van adentro de las ruedas reemplazando a las campana de freno. Tienen un disco que reemplaza la función de frenado de la campana y aprovecha el la energía cinética que produce el frenado. Una vez que esté desarrollado, colocarlo demandará el mismo tiempo que una conversión a GNC. No será difícil y como se trata de un componente eléctrico, hasta me imagino a un taller de audio haciendo la instalación.

–¿Ocupa mucho espacio en el vehículo?
–No. Lo único que ocupa espacio ahora son las baterías de almacenamiento de la energía, pero esperamos reemplazarlas por supercapacitores, que son más livianos.

–¿Los motores son construidos por ustedes?
–Los motores están pedidos y llegan a mediados de enero. Por ahora vienen de China pero los muchachos de la empresa argentina AR Motos están haciendo uno.

–¿En qué etapa del desarrollo están?
–Estamos trabajando para hacer prototipos locales de los coches ya convertidos en Argentina, México y Chile, que es donde están mis socios, con dos premisas muy claras. La primera es la uniformidad estética, para que los coches convertidos sean indistinguibles de cualquier vehículo. Y en segundo lugar, que el auto sea seguro y pueda cumplir con cualquier verificación técnica.

–¿Cómo financian la iniciativa?
–Nos asociamos con diferentes empresas y algunas entidades públicas nos están asistiendo con fondos. Ahora estamos por convertir un utilitario Partner (Peugeot) de un organismo público y también un vehículo igual de un correo muy importante en la Argentina. Ese modelo nos permite trabajar porque es bastante sencillo en su configuración, aunque seguramente habrá dificultades técnicas. Siempre hay limitaciones, pero buscamos autos a inyección con computadora. No pensamos en convertir un Fiat 600 por que eso sería más fácil pero no serviría para los coches modernos.

–¿Tienen previsto un lanzamiento del prototipo?
–Lo que no vamos a hacer es anunciarlo públicamente hasta que no esté aprobado. Ha habido muchas experiencias bien intencionadas en el país que generaron expectativas que después lamentablemente no se cumplieron. Si podemos sorprender, mejor. No estamos buscando algo milagroso. No pretendemos hacer algo completamente revolucionario desde cero, porque eso es muy difícil y no lograrlo significaría que no hay avance. Buscamos que se aproveche lo existente. Preferimos ir despacio y con paso firme y llegar a resultados.

–Claro, ya existen autos híbridos en escala industrial...
–Sí, pero no existe una propuesta a nivel global de conversión masiva. Los autos híbridos ya vienen de fábrica así, pero nosotros proponemos que cualquiera pueda transformar su coche naftero para reutilizar la energía que generan los frenos, a través una baterías.

–¿Cuándo podría acceder un argentino a este dispositivo?
–Si nos va bien y conseguimos inversores, los kits podrían aparecer durante 2016. Actualmente, nosotros necesitamos entre U$D 7.000 y U$D 8.000 para convertir un coche, pero la idea es que a lo sumo esto tenga un precio de mercado de alrededor de U$D 2.000 más impuestos.

–¿Comentaron la iniciativa a nivel de Gobierno nacional?
–Nosotros queremos cambiar la secuencia histórica con la cual se hacen las cosas. Acá ocurre que: hago un diseño, lo publicito y pido apoyo a todos, me lo dan de palabra, un sello de goma, una promesa, un crédito en condiciones ventajosas siempre y cuando ponga en juego todo mi patrimonio, después vemos si sale y si no sale le hecho la culpa a otros. Nosotros queremos hacerlo funcionar, desarrollar prototipos que sean completamente funcionales. Y luego intentaremos apoyo financiero probablemente fuera del país.

–¿Por qué afuera? ¿No les interesa el mercado local?
–Muchas de las críticas y los planteos que se nos hacen están pensados exclusivamente desde una óptica argentina, que no se puede, que es difícil. Como mínimo pensamos en una escala regional. Evaluamos, en principio, mercados más desarrollados. Podrían ser Pakistán, Irán, India, Brasil, México. Son más grandes y potentes. Ojalá se pueda hacer aquí, se aproveche la factura de la conversión y un auto híbrido sea tan normal como un naftero.

Fuente: Noticias Argentinas.

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