miércoles 26 de agosto de 2015
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Así funciona un club swinger

Los intercambios de pareja son más usuales de los que uno cree en la Argentina. En Mendoza también hay clubes. Pero, ¿cómo funcionan?

En la Argentina, los llamados “club swingers”, en el que se practica el intercambio de parejas, están proliferando. La práctica, por demás polémica, ha alcanzado un cierto auge en algunas urbes. En Buenos Aires, por ejemplo, se encuentra el que está considerado como el sitio en su especie más importante de Sudamérica.

Es muy interesante conocer cómo funcionan estos lugares. ¿Hay promiscuidad? Sí, claro, por definición. ¿Alcohol? También. ¿Lugares privados para tener sexo? Sí. ¿Y lugares más expuestos? También. ¿Un sex shop? Claro que sí. ¿Una piscina? También. Eso sí, allí no está permitido tener relaciones sexuales.

En los clubes swingers se paga por una entrada y se puede entrar en soledad y en pareja, tanto heterosexual como homosexual. Sucede que en esta clase de lugares está todo previsto como para que se den intercambios de pareja, pero también para que tanto parejas como individuos en soledad disfruten del “mirar o ser mirados”. Es decir, estos clubes también son ideales para voyeurs, aunque las parejas o personas se dejan mirar a voluntad (es decir, no se puede espiar a quien no desea ser visto).

Aunque el ambiente parezca orgiástico, los clubes de más nivel están controlados, vigilados, señalizados y se cuida la higiene (obviamente, se limpia después y no durante el acto sexual). Cualquier acto que perturbe la intención de las parejas de interrelacionarse o de establecer contacto unas con otras, siempre en un ambiente de mutuo acuerdo, es controlado por los guardias. Es raro que se vean actos así, de todos modos.

Por supuesto, hay una entrada paga a estos lugares… aunque hay excepciones. Las parejas pueden pagar hasta $400. Pero si entran dos mujeres solas, pueden pasar sin pagar. Es que las damas,  sobre todo en dúo, parece son muy cotizadas en los gustos de quienes concurren a estos lugares. Las parejas no sólo deciden compartir experiencias sexuales con otras parejas, sino que a veces recurren a los tríos o cuartetos intersexuales (homosexuales-heterosexuales).

En fin, los swingers están de parabienes, sobre todo cuando los clubes que permiten la práctica ofrecen lugares y servicios cuidados y de nivel.  ¿Querés saber si hay en Mendoza? Sí, los hay. Sólo hay que buscar. Y, en ese caso, internet ofrece la información al instante.
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Si querés conocer el testimonio de una periodista que ingresó a un club swinger, hacé clic aquí.

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