martes 07 de julio de 2015
AMERICA NOTICIAS 1RA EDICION

Messi y Maradona, juntos a la par

Ambos sufrieron en la Selección. Diego recién sepultó las críticas cuando levantó la Copa. En el fútbol, la pasión confunde éxito con exitismo. Sólo 5 centímetros separan al héroe del fracasado.

El fútbol es pasión y más en Argentina.  Ese folklore que tiñe cada domingo nuestros estadios, con banderas, papelitos o la interpretación  del himno en los Mundiales, para muchos es un orgullo nacional. Pero cuidado, ese fanatismo exagerado termina anulando toda razón.

En un país donde se confunde éxito con exitismo, es complicado ser un “elegido”. Hasta el mismísimo Diego Armando Maradona, el mejor jugador de todos los tiempos, tuvo que ser campeón del Mundo para recibir el merecido reconocimiento.

Porque muchos se olvidan que Diego fue criticado de manera despiadada antes del Mundial de México 86. Había ridículos, como los hay ahora, que pedían su reemplazo. Los argumentos eran los mismos que se escuchan ahora: “Es millonario, no quiere jugar en la Selección”. “En Europa juega mejor”. “Que ponga huevos”. Frases vacías, si las hay.    

El camino de Diego en la Selección no fue sencillo. En 1982 se fue del Mundial de España expulsado en medio de un escándalo, en el partido contra Brasil. En las Eliminatorias para México no brilló, como lo hacía en el Nápoli, y Argentina clasificó en el último minuto ante Perú.  Y recuerden, tampoco ganó la Copa América. Su reconocimiento llegó recién cuando hizo el gol más maravilloso de la historia y levantó la Copa.

Me pregunto, ¿que hubieran dicho de Maradona si el “Vasco” Olarticoechea no hubiese salvado en la línea el segundo gol de Inglaterra y Argentina hubiera perdido por penales?. ¿Diego tendría el justo  reconocimiento que goza hoy?

Hay algo más nocivo que la ceguera del fanatismo del hincha y es el periodista-barrabrava. Utiliza ese espacio de privilegio para descargar su bronca acumulada, tal vez producto de sus propias frustraciones.  Y recurre a la hipocresía para justificar sus exabruptos. “No les pido que ganen. Les pido que dejen todo”.

Mentira. Porque en la final de Brasil 2014 la Selección neutralizó a Alemania que venía de golear 7-1 al local pentacampeón. Si 7-1 a BRASIL. Y en lugar de celebrar como lo hizo el pueblo, ese periodismo berreta se aferró a esa “verdad de cuarta” para afirmar de que “las finales se ganan”.   

La caída en la Copa América ante Chile revivió las miserias que se respiran en un deporte tan apasionante como a veces injusto. Dicen que jugó sin ganas. Sin embargo, Lionel Messi hizo una corrida de 50 metros, en el minuto 90. para habilitar de manera magistral a Ezequiel Lavezzi. Pero claro. Gonzalo Higuaín falló por centímetros y entonces todo se convirtió en fracaso.

Esta es la coherencia de algunos, donde solo 5 centímetros separan al héroe del fracasado. Para otros, por suerte, Messi camina a la par de Maradona.      

Franco Robledo
@franco_rp

AméricaTV.com.ar

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